De entre los numerosos desastres que ha traído este apocalíptico año (inmensos incendios forestales, terremotos, explosiones, avispas asesinas, muertes sin sentido, tweets de Elon Musk y, lo peor de todo, las reuniones obligatorias por Zoom) el virus SARS-COV-2 es el que puso a muchos en jaque, no sólo a nivel individual, sino como sociedad: así como hay gente que se toma la pandemia muy en serio y ya no sale ni por su coquita de la tarde, también hay gente capaz de estornudarte directo en la cara para burlarse de ti por creer en todo este supuesto engaño del gobierno.

Por nuestra parte, seguimos vivos (que ya es decir bastante). Estábamos por enviar a nuestros esclav-, ehm, trabajadores a casa cuando nos enteramos que las hormigas no transmiten ni se contagian de COVID. Por lo tanto, bajo la premisa salinasplieguista de «reactivar la economía» (a pesar de que nuestra revista es gratis), ahora los obligamos a trabajar el doble y los vigilamos por webcam en la noche. Es por seguridad.

Como resultado de esta fructífera y explotadora jornada laboral, en la que nuestras hormigas diseñadoras, editoras y correctoras de estilo no se despegaron de la pantalla y pasaron innumerables horas escuchando a Molchat Doma y algo de Motorama, nos complacemos en presentarles este número dedicado a la pandemia y al post punk ruso. Más de una centena de colaboradores nos ayudaron a darle forma a este collage de nuestras ansiedades ante la catástrofe viral y las otras crisis que la han acompañado. Como siempre, estamos muy agradecidos con ustedes, aunque también preocupados por su salud mental.

Creemos fervientemente que este clima inspira una multitud de paisajes postapocalípticos no sólo como una forma de sobrellevar las cifras catastróficas que aumentan, sino también para reflexionar en torno a ellas, entre textos de los que puede surgir un breve alivio y otros en los que se descubren situaciones siniestras. Pero ¿qué podemos decir nosotros, si sólo somos hormigas y tenemos inmunidad? Mejor lean las colaboraciones que iremos publicando poco a poco a lo largo de los siguientes meses, pongan sus mejores discos de darkwave y atraviesen con nosotros este escenario tragicómico de muerte y absurdo.

Y si pierden el ánimo, hey, recuerden: por lo menos ya hay pan de muerto.


P.D.: Como contribución al festival de horrores que azota al mundo, la Marabunta quiere anunciar un acuerdo millonario con la petrolera Shell, mediante el cual ellos contaminarán un río o talarán un bosque por cada texto aquí publicado. Así, con la solidaridad de todos, lograremos que ya se acabe más rápido el mundo alv. Sabemos que es una decisión dura, pero la Marabunta no se anda con rodeos. Los veremos en el infierno.

Arte: Idu Zshugost. Conoce más de su trabajo en su perfil de Instagram.

(Visited 110 times, 1 visits today)
La Marabunta

La Marabunta

Revista Marabunta es un espacio web para la publicación e intercambio de contenido literario y artístico. Somos una organización sin fines de lucro (por ahora) y autogestionamos nuestro trabajo para acercar al público una experiencia cultural diferente. Las opiniones vertidas en cada artículo y los comentarios que le retroalimentan son responsabilidad del autor o persona que los emite, así como el material visual (excepto las ilustraciones de uso libre y de arte universal). Aceptamos donativos en Patreon únicamente para mejorar el proyecto.

Otros textos - Website

Comentarios

comments