Desahuciados

A las negras humaredas,
del Amazonas salientes,
llegaron pocas monedas
y también pocos dolientes.

Más se oyeron discursos pueriles,
de mandatarios funestos,
que con sus ideas hostiles,
nos tienen a todos molestos.

Incluso a la muerte enfadaron
y decidió reclamar,
por la fauna que le enviaron
sin siquiera consultar.

Para hablar del cambio climático,
apareció en televisión,
pues al fin que un show mediático
atrae más la atención.

Mientras el Amazonas arde,
se presentó con gran vehemencia,
en el noticiero de la tarde,
para denunciar la negligencia.

«Por sus errores estoy atareada
mas celebro la ocasión,
pues por su «utopía» ansiada
van camino a la extinción.

Parece que sólo importa por moda,
el medio ambiente cuidar,
ya que a todos les incómoda,
su estilo de vida cambiar.

Con su pésimo gobierno,
me han ahorrado el trabajo
de arrastrarlos al infierno;
solitos se van al carajo.

Yo me regreso al averno,
pero no se angustie ninguno;
para ustedes no habrá infierno,
pues ya viven en uno».

—Jazmín Camarillo Escandón


¿Otra vez Murakami?

Se acercaba del Nobel la entrega
y Murakami veía con decoro
como sus fans vitoreaban,
gritaban su nombre hasta en coro.
Rato tenía sentada la muerte,
tomando una Coca Cola,
–Encontrarte, Haruki, una suerte
que ya te está llegando la hora.

–Por favor no me lleves, Izanami
seguro este año será el mío.
–Ya estoy cansada de oírte,
siempre me dices lo mismo.
Resígnate ya Murakami,
el Nobel no te darán vivo.
–¿Por qué me quieres llevar,
si hasta corro todos los días?

–Para que no me hagas llorar
con otra de tus tonterías,
escribes puro de sexo
y de amor muchas mentiras;
a Naoko ya me mataste
¿más cruel que yo te creías?
De esta ya no te salvas,
además, el premio ni merecías.

Haruki iba cabizbajo.
siguiendo de cerca a la muerte.
–En un descuido no rajo
y arranco por la carretera–,
pensaba el osado escritor,
que la parca un plan no tendría,
la agujeta había desabrochado,
cuando el torpe no la veía.

Estaba con los fans embobado
y en los premios otros dos lo vencían.
Resignado colgó los tenis,
en el panteón no los necesitaría,
no una, ni dos, sino tres veces,
Haruki perdió el mismo día.
La presea dibujaron de epitafio
para que de él ya no se rían.

—Alejandro Ramos Ayala


Calaverita al neoliberalismo

La oligarquía yacía impasible
en su cúpula de poder,
pues creyeron imposible
que el pueblo les fuera a mover.

Ni con el ejército ni la policía
pudieron evitar
que el pobre con pobre se uniera
para “libertad” poder gritar.

Piñera ni la élite pudieron socavar
al pueblo de Chile unido
que no se cansó de luchar.

La huesuda cobró muchas vidas
de manifestantes chilenos
una empresa nada divertida
pues siempre se supo menos.

Concluyó que no podría con ellos acabar
así que vio lo obvio y dijo:
que Piñera a su madre se vaya a chingar
ni él ni yo podremos con Chile terminar.

Son muchos los países a punto de estallar,
mucho trabajo ellos pronto me han de dar,
¿pa’qué la hago de emoción?
Mejor al neoliberalismo me he de llevar.

—Diego Merlín


Socapa del más allá

Excusar, deben, señores,
notoria impuntualidad,
que a tan elevadas horas,
me he venido a presentar.

Un tanto a justificarme,
y otro a recapitular,
los principales decesos,
que aquí yo puedo enlistar.

El contexto es muy cambiante,
y no lo puedo evitar,
mas mis maneras pedantes,
muy bien las puedo adaptar.

¡Sí que ha sido un duro año,
y más para los artistas!
Visité a Camilo Sesto,
y a un gigante acordeonista,
y una de las grandes bajas,
que en el mundo ha resonado,
es la de un príncipe herido,
ahora un volcán apagado.

Y no dejemos de lado,
la civil banalidad,
múltiples enfrentamientos,
que ni puedo enumerar,
al tiempo que mi guadaña,
en México se abarloa,
surgen sonoros cañones,
en una tal Sinaloa.

Divisan mis vacías cuencas,
de Chile costas radiantes,
y son calladas las voces,
de bravíos protestantes,
en un deseo de justicia;
y otro de oportunidad,
casi cuarenta migrantes,
forcejean con tosquedad,
presas de un tráiler de carga,
que no conoce piedad.

Seguramente me odian,
aunque no sea yo causante,
pues mi único par de oficios:
mensajera, o vigilante,
si bien despojo a las almas,
de cuerpos en agonía,
es el hombre quien me otorga,
los casos con más manía.

No teman, simples mortales,
fatídica es mi llegada,
detecten, mejor, el cáncer,
que albergan en su morada,
su escasez de inteligencia,
su inexistente empatía,
y construyan ese mundo,
que hoy se encuentra en la utopía.

Pues muy bien habría jurado,
el gran José Saramago,
que ustedes me necesitan,
me claman y hasta me rezan,
pues debo ahora despedirme,
que unas vidas ya bostezan.

—José Martín Flores Temol


Calaverita a un movimiento que no da un paso atrás

Entre los macri y moreno,
los piñera y bolsonaro,
la parca daba veneno
al latinoamericano.

Recorte a los presupuestos
y muy bajos lo salarios,
embustes y no consejos,
del tal fondo monetario.

Pero lo creyeron fácil,
cometieron un error,
su ingenio no fue tan hábil.
como el pueblo de Ecuador.

La parca estaba colérica,
“Sólo yo soy quien decide”.
Mienta, con tiras, frenética,
“Adiós, yo me fugo a Chile”.

No sólo una chispa a tiempo
fue que encendió la pradera,
sino el orgullo chileno
que exige ¡fuera Piñera!

La angustia invadió a la muerte,
“Y ahora ¿a dónde me largo?”.
Enojada de su suerte:
¡Ya sé! Junto a Bolsonaro.

Ahí se quedó la muerte,
no había a donde huir;
marchas por el continente,
desde Chile hasta Haití.

Solita se fue quedando,
aislada en ese rincón,
de Brasil con el tirano,
que caerá por represor.

Tiempo es de encender la mecha
que se esparza este fulgor.
Si no ardemos todos juntos
qué hará la revolución.

Rolando Ramiro Vázquez Mendoza


Craneo intenso

El reggaetón llegó al cielo,
llegó la versión más padrota,
en un Ferrari maranello,
la otra en itálica rota.

Todos lo desconocimos,
el perreo no fue lo nuestro,
el peor ritmo latino,
pero yo tomado era maestro.

¿Qué es esa música tan fea?
gritaban las abuelitas,
¡Son canciones que están de moda!
decían las niñas bonitas.

La gente mayor expresó:
en mis tiempos no era así,
ahora todo es sexo,
y talladera con frenesí.

San Pedro no quiso abrirle
por la mala facha que vio,
mando a un ángel a decirle:
“Te vas o le llamo a dios”.

–Esto parece el infierno,
al reggaetón yo le oí decir.
es como el Grammy latino,
hasta Arjona anda por ahí.

–Haré mi propio paraíso,
con mujerzuelas y juegos de azar,
estrellas pop en el olvido,
y fantasmas que quieran gozar.

Se fundo el nuevo paraíso,
craneo intenso yo veo,
no hay nada parecido,
¡hasta parece jaripeo!

Edgar Enrique Robles


Calaverita a don Miguel León Portilla

Vino la muerte preciosa
porque ella vino por él.
Vino con su cempoalxóchitl
y guirnaldas de papel.

Y ya pa’l mictlantecuhtli
se llevan a don Miguel
León-Portilla y sus alumnos
todos lloramos por él.

El náhuatl no es lengua muerta
aunque de muertos platique,
como está vivo el residuo
que queda en el alambique.

Levanta espíritus locos
(de conejos de ojos rojos)
a la luna, y la serpiente
serpentea entre los pocos

elegidos de los dioses
en el ombligo del mundo
que suspiran porque extrañan
al tlamatini fecundo.

La Visión de los Vencidos
nunca se puede vencer
pues la muerte ha decidido
y eterna la deja ser.

Un traguito pa’l maestro,
otro trago pa’l olvido,
que la muerte nunca diga
que a León-Portilla ha vencido.

José Fuchs


Decepción al millar

El toque de queda
no aplica a la huesuda,
quién pensó que a la alameda
no iría persona alguna.

Iba por veinte o treinta,
tal vez hasta por los abuelitos de ochenta,
de entrada por salida debía llegar,
ni un chilenito se le iba escapar.

Pero la calaca quedó pasmada,
al enterarse que su ruta estaba ocupada.
Un millón de personas despiertas,
inundaron las calles con paz y exigencias.

La de huesos del coraje se quería morir,
y más se frustró porque jamás lo iba a conseguir.
Ese día sólo se llevó,
lo que en casa cada uno dejó.

Se cargo al miedo y al silencio,
ya no tuvo más tiempo, ni remedio.
«Mejor me voy donde me esperen callados,
el ombligo de la luna es perfecto, me han contado.
Allá he visto que la gente se queja y está mal,
pero parece que ellos la cosa no van a cambiar».

Sacudió su capa, alzó la guadaña,
regresó al inframundo decepcionada.
Ojalá aquella nación también se levante
antes que la fría llegue y la asalte.

Byron Abraham Sánchez Cortázar

  

La Marabunta espera que hayan pasado un día de muertos lleno de lindos recuerdos y delicioso pan de muerto. ¡Muchas gracias a los participantes, y hasta el siguiente año!

 

Ilustración: Idu Julián (@zshugost)
Fotografía: Ángel Saldívar (@angelsaldivarh)
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