Dejamos atrás un año convulso y entramos a otro que se avecina impetuoso: el cambio de régimen, que no es poca cosa, pero que han dejado claro algo: vienen a ocupar cada una de las administraciones e instituciones sin importar quién los haya precedido y cómo hayan hecho las cosas; en cuanto a efemérides, se cumplen cien años del fallecimiento del escritor modernista Amado Nervo; cien años del nacimiento del hermético Jerome D. Salinger (con todo y promesas de libros inéditos); un siglo del asesinato de Emiliano Zapata y dos décadas del inicio de la huelga del Consejo General de Huelga en la UNAM. Es impetuoso, además, por la ola de violencia que se ha desatado —o evidenciado, porque no es nueva ni reciente— contra las mujeres de todo el país, haciendo que México encabece la lista con el mayor número de feminicidios en Latinoamérica.

Se preguntarán que qué tiene que ver esto con la literatura. Bueno, si es así, los invitamos a echarle un ojo a nuestro anterior número, o bien a retirarse sigilosamente. Además, cabe mencionar que en esta ocasión la Marabunta se lanzó al ruedo, por tercera vez, con una convocatoria de Tema Libre, por lo que si siguen pensando que lo antes dicho nada tiene que ver con la literatura, entonces al menos concederán que en este décimo tercer número de su revista de confianza de todos modos podemos hablar del tema que nos parezca.

Este número de Marabunta es especial. Primero porque cumplimos cinco años de no recibir un solo peso y, aun así, seguir publicando. Segundo, porque el hecho de haber llegado hasta aquí ya es un milagro de la cuarta transformación que recién empieza; sí, milagro, porque al parecer, en lo que al sector cultural respecta, la administración entrante ha tenido varios traspiés. Por fortuna, la Marabunta observa juiciosa desde varios rincones del planeta, y obtiene su sustento de limosnear y pepenar basura, bienes imperecederos e invulnerables al cambio de los mercados bursátiles y la inversión paraestatal.

Debido a lo heterogéneo de las propuestas, encontrarán desde cuentos de terror hasta distopías, e incluso textos que abordan temas urgentes para nuestros días aciagos. Como sabrán, el Comité Intergaláctico Marabuntiano se complace en recibir una gran cantidad de textos, los cuáles no pueden ser todos publicados, ya que nuestros rigurosos filtros de calidad —desde el clásico “de tin marín de dos pingüé”, hasta carreras de caracoles y cucarachas— tienen un límite de aceptación.

El Comité Intergaláctico Marabuntiano cordialmente les recuerda que la revista Marabunta no es una cafetería ni una tienda de hormigas, contrario a los rumores de redes sociales. Gracias.

 

Portada adaptada de Robert Delaunay, “Windows Open Simultaneously”.

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