por Silvia Santaolalla

 

“Salmones queridos, cardúmenes del mundo entero, naveguen contracorriente. Siempre recuerden que la corriente es la que está equivocada, no nosotros.”

–Marcelino Perelló

 

En enero de 2015 Daphne Fernández, quien en ese momento era menor de edad, fue abusada sexualmente por cuatro jóvenes: Jorge Cotaita, Enrique Capitaine, Diego Cruz y Gerardo Rodríguez. En marzo de ese año el caso fue dado a conocer por su padre Javier Fernández a través de una carta pública.  Sin embargo fue hasta mayo cuando se presentó una denuncia formal contra ellos[1].  A partir de ese momento y hasta enero de 2018 Daphne ha seguido un proceso legal tumultuoso, lleno de irregularidades y sobre todo claras ventajas hacia sus agresores pertenecientes a una clase alta.

El 28 de marzo de 2017 Marcelino Perelló sentenció en Sentido Contrario, programa de radio UNAM, que: sin verga no hay violación. Así de sencillo. De una conversación dónde enaltecía al pasado, sin netflix, internet ni televisión, pasó al antes sí se podía andar de piropero. “Estamos construyendo un infierno.” afirma ante su público radiofónico. Y después como bola de nieve pasa desde comentarios sobre lo “ buena y metible” que estaba Daphne Fernández, hasta minimizar que sus agresores introdujeran sus dedos en la vagina de ella; estrellándose con su ahora famosa frase: sin verga no hay violación.

Y es que ese mismo día el juez tercero de distrito del séptimo circuito de Veracruz, Anuar González Hemadi, le había otorgado la libertad a Diego Cruz por razones que remiten bastante a la retórica de Perelló. Según González Hemadi, Daphne no se encontraba en indefensión, además que Diego Cruz cometió únicamente tocamientos incidentales sin una intención lasciva o de cópula para satisfacer un apetito sexual (Zamora Mendieta, 2018).

Después de los comentarios emitidos por Perelló, Radio UNAM emitió un comunicado dónde sentencia que el programa Sentido Contrario quedaba cancelado “debido a que las expresiones del conductor titular de este espacio en Radio UNAM atentan contra el espíritu de esta emisora y de la Universidad Nacional Autónoma de México” (Redacción, 2017). Incluso La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) “reconoció a la UNAM por desaprobar el lenguaje de Marcelino Perelló, con lo que reitera su compromiso con la igualdad y contra la violencia de género” (Redacción, 2017).

Quizá esta anécdota sería irrelevante si Perelló fuera un catedrático sin renombre, un locutor más de alguna radiodifusora comercial. Si no irrelevante por lo menos sería un suceso sin repercusiones. Sin embargo Marcelino El Salmón Perelló fue uno de los líderes del movimiento estudiantil de 1968. Matemático, comunista, representante ante el Consejo Nacional de Huelga, refugiado político durante dieciséis años, profesor de la UNAM (que fuera su alma mater). Según sus amigos era un intelectual incomprendido, un irreverente con humor negro. Que tenía “una inteligencia tan destellante” (González Valdés, 2017). Incluso Carlos Marín escribió:  “La trascendencia del movimiento del 68 no se explicaría sin el papel que jugó un puñado de muchachos que se cuentan con los dedos, uno de ellos tan brillante como casi nadie (autor intelectual de la estrujante y memorable marcha del silencio): Marcelino Perelló”(Marín, 2017).

Pero sus compañeros de lucha, sus amigos y sus admiradores no solo se dedicaron a hablar en nombre de Perelló, sino que defienden su derecho a expresar lo que la CNDH consideró como comentarios que incitan o justifican la violencia de género (cita animal político). De nuevo Carlos Marín tacha a todo aquel que pidió a Radio UNAM que sacara del aire a su amigo como chusma: “en el vecindario cibernético estaba siendo linchado por la chusma” (Marín, 2017). Y Ronaldo González se lamenta “a Marcelino le llegó la fama con el linchamiento y el desprestigio más atroz” (González Valdés, 2017). Como si los comentarios durante la transmisión fueran meros chistes que todos los demás somos incapaces de comprender. Un humor tan refinado, irreverente, libertario que se escapa de nuestro intelecto. Y como cereza en el pastel, los comentarios sobre su misoginia, su intensa apología no solo al acoso callejero sino a la violación se volvieron la causa de su muerte: “Como ha dicho Joel Ortega, el linchamiento de que fue objeto contribuyó, con toda seguridad, al agravamiento de sus males” (González Valdés, 2017).

Sin embargo no coincido con los detractores que dijeron que Perelló era un fósil por sus comentarios. No creo que los cambios le hayan pasado de largo o que en solo en sus tiempos se pensaba así. Creo que Perelló era un hombre muy inteligente, sabía que sus comentarios serían avalados por sus compañeros, que incluso Radio UNAM podría haberse hecho de la vista gorda. Lo que no esperó fue al internet. Él mismo lo dijo ese día, creía que el mundo se estaba volviendo un infierno porque no se podía decir lo mismo que antes. Ya no se podía hablar con libertad. Antes de internet seguramente habría hecho afirmaciones similares sin repercusión alguna. Lo que no significa que antes estuviera bien, como muchos creen; significa que no existían espacios dónde uno alzara la voz y se replicara hasta el infinito y gente de todo el mundo supiera que tus comentarios no eran simple humor negro, si no la misoginia más arraigada de nuestro país. No es que este hombre represente a los fósiles del 68, a los viejecitos que no entienden de igualdad. Este hombre representa la misoginia mexicana que se disfraza de intelecto, de superioridad, de autoridad. Que no nos sorprenda que para los hombres del 68 violar, acosar y burlarse de las mujeres sea normal. Ellos lo hacían en sus tiempos. Pero más importante, ellos lo hacen ahora, lo transmiten a las nuevas generaciones, lo celebran, lo minimizan, lo perpetúan.

¿Dónde estaban las mujeres en el 68? ¿En su casa esperando que sus compañeros lucharan por ellas? ¿O la historia solo recuerda a las madres que lloraban por sus hijos caídos? No puedo dejar de darle vueltas a la antes mencionada cita de Carlos Marín: “un puñado de muchachos”. De un golpe borra a todas las mujeres que participaron en la lucha. Con soltura enaltece a sus compañeros y excluye a todas las mujeres que lucharon a la par. Pero no son los únicos que las omiten de la historia ni la única forma de minimizarlas. Taibo II escribió en su libro 68: “Las mujeres eran maravillosas. Eran guapas, guapísimas… Paseaban su indiscutible belleza con desenfado y sin cosméticos (…) Tenían mayor sentido de lo cotidiano, eran menos limitadas que uno. Y además podían reírse, y tú hacerte eco de ellas, si algún primate decía que las compañeras no podían salir a pintar en las noches. Éramos tan endiabladamente iguales y diferentes…” (Baltazar, 2013). Reduciendo así meses de lucha a lo maravillosamente guapas y risueñas que eran sus compañeras. Ana Ignacia Rodríguez La Nacha fue una de las pocas dirigentes mujeres del 68, y una de las más reconocidas. Estuvo el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas y fue presa en el penal de Santa Martha Acatitla. Brigadista, jefa de Finanzas del Comité de Lucha de la Facultad de Derecho. Ella misma dijo para El Universal que la historia la contaron los hombres, que ni siquiera sus compañeros hablaron de ellas.

En 1953 la mujer mexicana ganó su derecho al voto, haciendo que la participación política de la mujer en México fuera muy reciente en el 68. En la década de los cincuentas y sesentas había una mujer por cada cinco hombres en la UNAM (Montero Moguel & Esquivel Alcocer, 200). Pero la disparidad en las aulas no se debía al sistema educativo. Factores socioculturales pesaban más a la hora de decidir si una mujer podía y debía cursar estudios superiores. Marcia Gutiérrez, perteneciente al Consejo Nacional de Huelga y brigadista, recuerda que las mujeres tuvieron que romper barreras que los hombres jamás conocieron (I, 2011). Cuenta que la mayoría de sus compañeras tenían que hacer tareas domésticas antes de poder ir a clases, tenían que esconder sus preferencias políticas y su participación en el movimiento. También debían llegar temprano a su casa, lo cual dificultaba que pudieran quedarse por la noche a ser parte de algunas actividades. Eran muchas y variadas las barreras que las mujeres del 68 tuvieron que romper. Carla Martínez comenta como sus compañeros las trataban como inferiores diciendo que ellas no sabían hacer nada (Córdova Osnaya). Sin embargo, sus compañeros no tomaban en cuenta que para las mujeres la participación política se había visto limitada y muchas de ellas entraban a un mundo desconocido. No todas sabían lo que era botear, formar una brigada. Incluso exponer sus ideas ante una asamblea era un reto. “Los hombres acostumbraban chiflar y gritarnos cosas cuando tratábamos de hablar. Eso hacía más difícil poder hablar y expresar lo que pensábamos” (Cohen & Frazier, 2004).

Si bien dicen que el movimiento estudiantil fue un parteaguas en la democracia mexicana, bien valdría la pena que hubiera sido el parteaguas que las mujeres necesitaban. Que existiera el reconocimiento a las grandes labores que ellas también hicieron. Que a pesar de las dificultades extras que cargaron en sus hombros, nunca abandonaron al movimiento ni a sus compañeros. Que las mujeres del 68 son los verdaderos salmones que nadaron contra la corriente social que quería ahogarlas.

 

Notas

[1] El retraso de la denuncia formal se debió a que Daphne no quería dar a conocer lo sucedido (Ávila, 2016).

 

Bibliografía

  • Ávila, E. (2016, May 12). ¿Quiénes son “Los Porkys” y de qué se les acusa? Retrieved July, 2018, from http://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2016/05/12/quienes-son-los-porkys-y-de-que-se-les-acusa
  • Zamora Mendieta, H. (2018, January 21). Caso “Los Porkys”, ejemplo ante ONU de mala actuación jurídica. Retrieved from http://www.milenio.com/policia/caso-porkys-onu-mala-actuacion-juridica
  • Redacción. (2017, April 25). Con palos de escoba, dedos o vibradores no hay violación, opina conductor de Radio UNAM. Retrieved July, 2018, from https://www.animalpolitico.com/2017/04/no-es-violacion-radio-unam/
  • González Valdés, R. (2017, August 8). Marcelino Perelló: Contener multitudes. Retrieved July, 2018, from https://nexos.com.mx/?p=33300
  • Marín, C. (2017, August 07). Honor a su libertad extrema. Retrieved July, 2018, from http://www.milenio.com/opinion/carlos-marin/el-asalto-la-razon/honor-a-su-libertad-extrema
  • Marín, C. (2017, August 08). Marcelino “Bruno” y Giordano “Perelló”. Retrieved July, 2018, from http://www.milenio.com/opinion/carlos-marin/el-asalto-la-razon/marcelino-bruno-y-giordano-perello
  • Baltazar, E. (2013, October 02). Las mujeres del 68. Retrieved July, 2018, from https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/919012.las-mujeres-del-68.html
  • Moreno, T., & Villa y Caña, P. (2018, March 12). Voy a morir sin saber qué pasó en el 68, dice ex líder estudiantil “La Nacha”. Retrieved July, 2018, from http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/voy-morir-sin-saber-que-paso-en-el-68-dice-ex-lider-estudiantil-la-nacha
  • Montero Moguel, D. C., & Esquivel Alcocer, L. A. (2000, July). La mujer mexicana y su desarrollo educativo: Breve historia y perspectiva. Retrieved July, 2018, from http://www.educacionyciencia.org/index.php/educacionyciencia/article/viewFile/150/pdf
  • (2011, September 29). Éramos pocas las mujeres en el Consejo Nacional de Huelga: Marcia Gutiérrez. Retrieved July, 2018, from https://www.youtube.com/watch?v=F6d1fL6lOUo&frags=pl,wn
  • Córdova Osnaya, M. (n.d.). La Mujer Mexicana como Estudiante de Educación Superior. Retrieved July, 2018, from https://psicolatina.org/Cuatro/mexicana.html
  • Cohen, D., & Frazier, L. J. (2004, September 03). México 68: Hacia una definición del espacio del movimiento. La masculinidad heroica en la cárcel y las mujeres en las calles. Retrieved July, 2018, from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59806603

 

Silvia Santaolalla. Mexicana nacida en 1993. Artista multidisciplinaria. Desempleada que sueña que la publiquen.

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