Cada una de las películas que el director Zack Snyder ha hecho para el universo cinematográfico de DC tienen un tono y un estilo distintos, y sin embargo, juntas conforman una secuencia hecha de partes complementarias: El hombre de Acero (2013), el origen de Superman, parece un film de ciencia ficción, mientras que Batman vs. Superman (2016) es una deconstrucción del género de superhéroes que emula la obra del controversial guionista Frank Miller. Finalmente, ya está en las salas de cine Liga de la Justicia, la cual prácticamente es un tercer acto de la saga de Snyder, lleno de escenas de acción que evocan el tono ligero de los cómics de la vieja escuela.

            Se nota que DC/Warner tomó en cuenta las críticas que han recibido sus películas y en esta entrega nos presenta una trama muy sencilla, con un guiño a la trilogía de El Señor de los Anillos: un ejército extraterrestre, encabezado por un ser llamado Steppenwolf, invade la Tierra con la intención de obtener tres Cajas Madre con las que dominará el mundo. Dichas cajas son poderosas reliquias que los antiguos dioses les entregaron a los tres reinos: humanos, amazonas y atlantes. Para enfrentar esta situación, Batman y la Mujer Maravilla forman una alianza con otros superhéroes.

            Sin afirmarlo de manera peyorativa, considero que el término que define a esta película es fan service. Liga de la Justicia complacerá a los fanáticos de estos personajes al seguir el clásico esquema de los team ups: un superhéroe reconoce una amenaza inconmensurable, decide reunir a otros como él, unos aceptan y otros se hacen del rogar, hay desencuentros y peleas entre ellos, hasta que finalmente se unen provisionalmente en nombre del bien mayor. Todo esto sucede a través de secuencias de acción emocionantes y creativas, aligeradas por momentos de humor que, como ya es costumbre en este género, a veces funcionan y otras no.

            En el centro de un team up están los personajes que conforman la alianza y sus interacciones. Pese a que Batman, interpretado por Ben Affleck, es el protagonista de la película y el líder del equipo, no sobresale dentro de la Liga; el trabajo de Affleck es gris como su disfraz, sin embargo logra algunas escenas memorables durante las disputas que tiene con sus compañeros de equipo. Por otro lado, quien sí destaca una vez más es la Mujer Maravilla de Gal Gadot, ella tiene algunas de las mejores escenas de acción, además de que Gadot nos vende sin problemas el carácter empático y la tenacidad de la amazona.

            Es torpe la manera en que los realizadores integraron a los nuevos superhéroes al universo cinematográfico de DC, sus subtramas son explicadas a medias y sólo distraen la atención de la historia principal. No obstante, el trabajo de los actores intérpretes hace que nos interesemos en sus personajes rápidamente. El Aquaman de Jason Momoa es casi una versión para toda la familia de su Khal Drogo en Game of Thrones; asimismo, el trabajo de caracterización del héroe submarino es fenomenal, y si bien está basado en parte en la versión de los noventa, nunca se había visto un Aquaman tan impresionante. Por desgracia, no hay más que decir sobre él, ya que es el personaje explorado más superficialmente durante la película.

            El Cyborg de Ray Fisher resulta una agradable sorpresa, Fisher logra con el poco tiempo que tiene en pantalla desarrollar un personaje sombrío que simboliza al ser humano del siglo XXI, abrumado por el exceso de información proporcionada por la tecnología. Sin embargo, Cyborg es víctima de los dos principales defectos de la película: por un lado, no nos muestran su interesante origen, sino que sólo es platicado durante breves momentos que, si te distraes, ni te enteras; además, sus partes robóticas, hechas con gráficos de computadora, resultan poco convincentes.

            Desde que se anunció que habría un Flash distinto al de la televisión para el cine, empezaron las comparaciones. Con su sobresaliente trabajo en la serie The Flash (2014), Grant Gustin se convirtió en el velocista escarlata por excelencia en la mente del público. Empero, es difícil contrastar la interpretación de Gustin con la de Ezra Miller en Liga de la Justicia; el Flash de la película es un personaje muy distinto: un novato en los asuntos superheróicos que compensa su ineptitud social con sentido del humor. La interpretación de un personaje juvenil hecha por Miller es poco sutil, pero sin caer en insoportables exageraciones, como sí lo hace el Spider-Man de Tom Holland. De modo que este nuevo Flash pinta para ser uno de los personajes más queridos dentro del universo DC.

            El antagonista Steppenwolf apenas sí sirve como pretexto para unir a los superhéroes en contra de él, es un personaje plano con una motivación genérica, hecho con pésimos efectos visuales. Los demás actores del reparto tienen apariciones meramente testimoniales, salvo Jeremy Irons, quien, en el papel del mayordomo de Batman, se roba todas las escenas en las que aparece.

            Los disfraces son un aspecto visual clave en el cine de superhéroes; los diseños de Michael Wilkinson son distintos a aquellos de los cómics, sin que por eso dejen de ser impresionantes y dinámicos; además de que complementan a la perfección la propuesta estética del Zack Snyder. Sin embargo, sospecho que el exceso de detalle en estos trajes hará que pasen de moda en pocos años en favor de propuestas más sencillas. Por otro lado, la banda sonora del veterano Danny Elfman confirma la apuesta de Snyder por volver a la esencia de los superhéroes para reconstruir el género; los temas musicales de Elfman evocan trabajos suyos y de John Williams.

            Hace algunos meses se anunció que Liga de la Justicia no sería dirigida por completo por Zack Snyder, y que algunas escenas adicionales fueron agregadas bajo la supervisión de Joss Whedon (Avengers 1 y 2). Pese a que Whedon ha demostrado ser un cineasta más que capaz para hacer películas de superhéroes, son evidentes los cambios incorporados por él, sobre todo por la premura con la que se hicieron; en particular, el último tercio de Liga se nota apresurado en todos los sentidos: transiciones bruscas, efectos hechos por computadora poco detallados e incluso escenas poco depuradas en lo actoral.

            No obstante lo anterior, Liga de la Justicia es sin duda un divertimento digno para pasar la tarde, con escenas sensacionales que se volverán clásicos dentro del género. Desafortunadamente esta reseña no puede abarcarlo todo, hablar de los mejores momentos de la película echaría a perder la experiencia. Sólo queda recomendarles a aquellos que asistan a verla que permanezcan en la sala de cine para ver las dos escenas poscréditos que no tienen desperdicio.

Marco Antonio Ortiz Carrillo

Marco Antonio Ortiz Carrillo

Interesado en lo mismo que la mayoría, se dedica a algo parecido a lo que tú haces pero por menos dinero.

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