“Hagan lo que mejor saben hacer, no piensen —dijo Gilberto Aceves Navarro— Para empezar a ver. Pensar en la mano no me hace ver la mano, más bien estaría pensando en lo que entiendo por mano; consecuentemente, dejaré de ver que una mano es una geografía única, un cúmulo de cualidades que el pensamiento en imagen impide observar. Dibujar requiere un pensamiento enfocado, un saberse consciente de sí en una relación con el motivo a trabajar; cada cualidad, tanto técnica o formal del dibujo, contiene una parte específica del autor, depositamos un modo de ver y de relacionarnos con el entorno. Dibujar es el autoconocimiento, es la autobiografía de quien dibuja, la expedición al mundo para su reconocimiento.” Un día donde no he realizado ni un solo trazo es un día perdido, un día que se ha vuelto insignificante, donde no se hizo conciencia del yo en el entorno. Un niño dibuja por y con gusto. El adulto busca en un dibujo el parecido con lo dibujado, el niño interpreta lo que ve. Yo dibujo con la motivación de un niño: al hacerlo, no busco un ideal.

Hablar del trabajo en la expresión visual en realidad es hablar de la desolación, la monótona cotidianidad de un ser humano, la resaca inmediata que ésta provoca, el conformismo, la soledad, la melancolía, lo inconcluso, las esperanzas del alma (aquellas que crecen para nunca realizarse), el rastro, esa huella dactilar que todos buscamos y queremos dejar: la desolación. Variables y constantes esenciales que pretenden explorar tristezas pasadas, presentes, imborrables deseos, exigencias, sufrimientos del espectador desde el espectador mismo, del otro, para que se sienta uno conmigo. Aunado a esto, una constante inconformidad con el entorno, los días, se refleja. El hartazgo de una vida cansada, mirando constantemente al recuerdo para encarnar el presente por medió de la búsqueda. No me considero un individuo que pueda completarse, alguien cíclico, la insatisfacción obliga al que la posee a una incesante indagación.

En 2014 ingreso a la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde después de varios tropiezos llego al taller de dibujo del maestro Alfredo Riviera (donde hoy en día continúo trabajando). Allí, el acercamiento con el método y escuela de Gilberto Aceves Navarro se hace presente. A su vez, un año de trabajo en el taller de pintura del profesor Luis René de Alva da como resultado una exposición colectiva con sede en la Sociedad Astronómica de México. Algunos meses después, me desligo de dicho taller y una segunda exposición colectiva se hace presente con sede en la Biblioteca Vasconcelos. Actualmente, me desempeño en el taller de pintura del maestro Ulises García Ponce de León, miembro del Sistema Nacional de Creadores.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Si quieres conocer más del trabajo de Elihú Álvarez, puedes consultarlo en su perfil de Instagram.

 

 

 

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