Marabunta, como la hija incómoda de la familia, reniega de los festejos cíclicos, de los cumpleaños, los años nuevos y las navidades. Sin embargo, también degusta del banquete, posa para la fotografía y da el abrazo. Sabemos que este año fue violento, que dolió en cada fecha, que arrancó sueños y marcó nuestras consciencias. Esta vez, con la muerte de Fidel, matamos de nuevo al siglo XX, pero regresamos asimismo en generaciones con el triunfo de Trump. También fue el año del Brexit, del acuerdo de paz en Colombia, del golpe de estado fallido en Turquía, del atentado de Niza… Todavía no lo digerimos del todo y ya nos preparamos para un año nuevo.

Esta revista, en enero, cumple su tercer año. Nosotros, como padres cegados, la vemos renquear con vida y decimos que ya está corriendo por sí sola. En este tiempo, distintas personas la han construido: algunas se han ido y otras nuevas han llegado. La Marabunta es de todos. Nuestra forma de festejarla es seguir con la misma labor, mantenerla viva; porque estos momentos, en los que se recuerda la existencia, más que motivo de festejo, son oportunidad para cuestionarse.

Queremos imaginar lo que haríamos de tener libertad total, pero no siempre es posible robar un banco o ponerle el pie al jefe. Afortunadamente nos gusta subsanar frustraciones, por lo cual nuestro sexto número estuvo enteramente controlado por ustedes y recibió colaboraciones bajo un anárquico «Tema libre». No esperábamos que ustedes respondieran al llamado con más de 600 colaboraciones. Como resultado, varias de nuestras hormigas murieron durante el dictamen, pero aun así nos han dado una gran motivación para seguir dando lata otros 12 meses.

Esta va por ustedes, ¡y arriba la Marabunta!

 

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Ilustración de portada a cargo de Israel López. Conoce más de su trabajo en su perfil de Instagram.

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