No es tanto un fenómeno físico como poético. En medio de un campo devastado por la tormenta, el Rey Lear escucha a su bufón soltar la última broma. Comprende que lo ha perdido todo. La lluvia resuena con su furia de bestia herida, como el mar oscuro y bravo que se agita en la noche. La lluvia, que dice lo que puede decir la tragedia y que es la forma más elocuente de la poesía, esa lluvia que ahora cae en el mundo y que todavía lleva las palabras de Shakespeare.

*

Luego alguien llora. El cielo es gris y melancólico. En el ángulo amarillento de una hoja Verlaine escribe estos versos:

Llueve en mi corazón

Como llueve en la ciudad

La lluvia continúa. Verlaine muere. Su carne se pudre bajo la tierra de París, llagada por el agua constante que no perdona ni el luto de la poesía. Pasan los años y otro escritor fallece en esa misma ciudad, pero antes de que se acaben sus días redacta “Piedra negra sobre piedra blanca”. El inicio tiene algo de profecía:

Me moriré en París con aguacero,

Un día del cual tengo ya el recuerdo.
(César Vallejo).

 

*

Quizá por el drama que produce es que alimenta por igual el terror y la valentía, el espanto sordo en la tempestad y el rugido de guerra. A los soldados les rinde honor la lluvia. Pero también perturba al sensible, que reconoce en la tormenta el primer signo de la desgracia:

Necesito contarte

Qué miedo da la lluvia

En los cristales

(Salvador Espriu).

Y turba al sensato hasta la rabia:

No estaré aquí siempre paciente, soportando la lluvia de este lado de la puerta.

(Horacio).

No hay indiferencia que no acabe la lluvia.

*

Y aún así nos arrojamos a la lluvia, indefensos; o la escuchamos en la ventana, hipnotizados por su música de transparencias, ajenos al funesto presagio. Acaso todavía pensamos que algo mejor vendrá después del diluvio. Y nombramos, casi blasfemos, su belleza.

dioses del movimiento

en los trenes que cruzan por mi infancia

bajo las manos verdes de la lluvia.

(Neruda).

 

nobody, not even the rain, has such small hands

(e. e. cummings).

Alberto Puebla

Alberto Puebla

Alberto Puebla. México. 1990. Never gonna give you up, never gonna let you down, never gonna run around and desert you. Never gonna make you cry, never gonna say goodbye, never gonna tell a lie and hurt you. Twitter: @Blau_Oblit

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